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Complejo turístico teleférico Cerro Otto, donde el placer tiene un fin solidario

La excursión tradicional por excelencia cuando el visitante arriba a San Carlos de Bariloche es, sin duda alguna, Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto, en donde se conjuga diversión, cultura, aventura y naturaleza para todos.

 

Luego del vuelo en el teleférico propiamente dicho, el pasajero arriba a la cumbre e ingresa al interior del complejo en donde podrá comenzar por recorrer su imponente GALERIA DE ARTE, en la que se exponen en forma permanente, tres esculturas exactas, calcadas directamente de los originales y certificadas por el gobierno de Italia, de las obras del artista Miguel Ángel Buonarroti: El David, La Piedad y El Moisés.

 

Luego, el MICROCINE los aguardará para interiorizarse sobre las bondades naturales del Parque Nacional Nahuel Huapi y la historia de Bariloche, de la Fundación Furman y del Teleférico propiamente dicho. Ese espacio se convierte también, cuando llegan los estudiantes en su viaje de egresados, en la única DISCO en la cima de una montaña – OTTO HOUSE MUSIC – TOTALMENTE REMODELADA, en donde los jóvenes disfrutan de la música y del tradicional chocolate caliente y es escenario de distintos espectáculos.

 

La exclusiva CONFITERÍA Y RESTAURANTE GIRATORIO, es parada obligatoria. Nadie se quiere ir del complejo sin degustar exquisiteces en un ambiente cálido, rodeado de amplios ventanales que permiten captar las mejores imágenes del entorno natural, mientras se gira a una velocidad casi imperceptible.

 

Una vez en el exterior, las actividades varían según la época del año. Durante el invierno, y cuando la nieve ya se ha instalado en la cumbre, la diversión se centra en el deslizamiento con TRINEOS por la pendiente de la montaña. Imperdibles a la hora de realizar una actividad inolvidable: CAMINATAS GUIADAS CON RAQUETAS por el bosque nevado, mientras un experto en montaña ameniza el paseo con entretenidas explicaciones sobre la flora y fauna de la zona.

 

Todo el año, ascenso y descenso en el FUNICULAR DE LA CUMBRE lo que permite optimizar el tiempo de permanencia en la cumbre; JARDÍN DE ORACION, para encontrar un espacio de espiritualidad en las alturas y un renovado RINCÓN INFANTIL, en donde los más pequeñitos pueden seguir disfrutando mientras los adultos contemplan un entorno de belleza paisajística incomparable, con lagos, montañas, y exuberante vegetación.

 

Durante el resto del año, cuando la nieve se retira, las pistas de trineos se tapizan con material vinílico y se transforman en pistas de OTTO KART: vistosos inflables para deslizarse por la pendiente de la montaña. Otra de las opciones son las CAMINATAS ya no con raquetas sino con calzado apropiado para trekking, siempre con la compañía de expertos guías de montaña. El resto de las actividades pueden realizarse todo el año.

 

Los visitantes también se encontrarán con el “CIRCUITO OTTO”, donde chicos y grandes podrán cruzar (FUERA DE ÉPOCA INVERNAL) por un PUENTE COLGANTE, con una extensión de 35 metros cruzando entre medio de frondosas lengas, mientras el lago Gutiérrez se asoma majestuoso con montañas y cielo que custodian su esplendor; recorrer la CABAÑA DE LOS ESPEJOS DEFORMANTES, en la que verán sus figuras de múltiples maneras; intentar salir del LABERINTO DEL BOSQUE, realizar una caminata guiada por el bosque y ascender nuevamente hasta el inicio de las pistas en el Funicular de la Cumbre.

 

 

Pero, ¿Por qué este complejo turístico tiene un fin solidario?

 

Para esto, debemos recordar a Don Boris Furman, el creador de dicho Complejo y de la Fundación Sara María Furman. Cada una de sus obras habla de un hombre visionario por excelencia pero que se caracterizó, principalmente, por un inmenso espíritu solidario que trascendió todo tipo de fronteras para concretar su sueño de ayudar a quienes más lo necesitan y por la enseñanza que dejó en quienes tienen la enorme responsabilidad de conducir los destinos de la Fundación y del Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto.

 

Don Boris nació el 24 de junio de 1916, en el seno de un humilde hogar de inmigrantes rusos con ascendencia judía y desde muy pequeño recibió las enseñanzas de su madre Sara quien, conociendo el esfuerzo para mantener una familia en un país ajeno, le inculcó que siempre existía alguien más necesitado.

 

A los 14 años de edad Boris comenzó a trabajar como cadete en una sastrería y dos años después como ayudante en ventas. Su tesón y perseverancia fueron los ingredientes imprescindibles para que con sólo 22 años montara su primera sastrería en Santa Fe, su ciudad natal, para luego trasladarse a la Capital Federal en donde instaló una de las casas de sastrería más conocidas del país: Rocha Casimires.

 

Ya en la década del 60, Boris viajó a Bariloche junto a un entrañable amigo. Y fue allí cuando conoció y se enamoró del cerro Otto y su entorno. Su visión empresaria hizo que detectara rápidamente la posibilidad de adquirir las tierras para instalar un medio de elevación como puntapié inicial de algo que ya pergeñaba.

 

Con 50 años de edad y una rica historia de experiencias comerciales exitosas compró las tierras, propiedad hasta ese momento del Ejército Argentino, y comenzó a concretar su sueño tan anhelado: un TELEFÉRICO para llegar a la cima de la montaña que lo había cautivado, y en 1974 lo hizo realidad.

 

Poco tiempo después, encaró la construcción de una CONFITERÍA en la cumbre. Pero con una característica especial que la convertiría, hasta no hace mucho tiempo, en la única en su tipo en Sudamérica: una CONFITERÍA GIRATORIA. Además contruyó, como mencionamos anteriormente, una Galería de Arte.

 

Cuando su economía estaba totalmente recuperada, y teniendo siempre presente las enseñanzas de su infancia, decidió crear una fundación de ayuda al prójimo a la que le dio el nombre de FUNDACIÓN SARA MARÍA FURMAN, en honor a su madre (Sara) y a su hermana (María), la que se transformaría en la propietaria del Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto. A partir de la conformación de la misma, el total de las utilidades obtenidas se destina en partes iguales a la Asociación Cooperadora del Hospital Zonal de Bariloche y a dos entidades con fines sociales de la comunidad judía de Buenos Aires. La Fundación alcanzó un nuevo record en su donación anual el 2017, ascendiendo a $13.200.000. Esta nueva donación, que supera en un 20 % a la del ejercicio 2016 ($11.000.000), es un verdadero logro de equipo. “El esfuerzo de todo nuestro personal por brindar calidad en cada una de nuestras prestaciones y servicios, sumado a un Consejo de Administración de la Fundación que trabaja con compromiso y convicciones, nos permite superarnos año a año”, manifestó Oscar Borrelli, Gerente General del complejo y Vicepresidente de la Fundación. Es importante destacar que la Fundación Sara María Furman realiza estas donaciones con recursos genuinos que emanan de la excursión Teleférico Cerro Otto y sin percibir subsidios ni públicos ni privados. Por eso se hace necesario reiterar que “cada pasajero que visita nuestro complejo está aportando a estas donaciones que son entregadas a entidades que trabajan con personas en estado de vulnerabilidad social”, sostuvo Borrelli.

 

 

 

Panificadora Solidaria

 

El espíritu solidario de Don Furman nunca encontró fronteras, y en 1980 también creó una PANIFICADORA en el barrio obrero Santa Rosa de Lima, de Santa Fe, para abastecer gratuitamente de 1200 kg de pan diarios, a 1200 familias carenciadas. A tal fin hizo montar un edificio de dos plantas de 500 m2, dotadas de todo el equipamiento necesario.

 

Lamentablemente a raíz de la gran crisis social, económica y política que vivió la Argentina en 2002, la Panificadora debió cerrar sus puertas. Además, a raíz de las inundaciones provocadas por la crecida del Río Salado, el local en el que funcionaba quedó deteriorado, por lo que el gobierno de la provincia de Santa Fe otorgó un subsidio a la Fundación Sara María Furman, por un importe de 40.000 $, que fueron invertidos en su restauración.

 

Si bien el anhelo de la reinauguración estaba pronto a concretarse, lamentablemente Don Boris Furman dejó de existir, a los 90 años, en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, el día 13 de abril de 2007.

 

Sin embargo, en abril de 2009, a dos días de haberse cumplido el segundo aniversario de la desaparición física de Boris Furman, la Panificadora Solidaria reabrió sus puertas en el mismo edificio de antaño, pero totalmente renovado y con maquinaria actualizada, a raíz de un convenio que la Fundación Sara María Furman suscribió junto al gobierno de la provincia de Santa Fe. Desde ese momento se elabora pan diariamente destinado a comedores comunitarios de Santa Fe, ciudad natal de Don Boris y también se comercializan panificados a precios accesibles para los vecinos de la zona.

 

Para este objetivo la Fundación Furman aportó en calidad de comodato gratuito al Instituto Autárquico de Industrias Penitenciarias de Santa Fe, las instalaciones, el mobiliario, las herramientas y la maquinaria necesaria para la industria del panificado. En tanto la Secretaría de Asuntos Penitenciarios y la Dirección de Control y Asistencia Post Penitenciaria adquirió la responsabilidad de seleccionar personas privadas de su libertad, en condiciones de obtener el régimen de semilibertad, a tenor de lo preceptuado por la Ley Nacional Nro. 24.660, para capacitarlas en el oficio de la panificación y lograr su reinserción laboral.

 


 

Para más información:

info@telefericobariloche.com.ar

(054) (0294) 444 10 31 / 444 10 35

http://www.telefericobariloche.com.ar/

https://www.facebook.com/TelefericoCerroOtto/

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