Desigualdad y Cambio Climático – Noticias AMAGI
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Desigualdad y Cambio Climático

Debemos repensar la relación entre el hombre y la naturaleza, antes de que sea demasiado tarde

 

La lucha contra el cambio climático es parte de la lucha por la humanidad. De acuerdo al Informe de Desarrollo Humano 2007-2008, debemos actuar rápidamente ya que el cambio climático está comenzando a afectar a algunas de las comunidades más pobres y vulnerables del mundo. Los pobres y las futuras generaciones no pueden permitirse la complacencia y las evasivas que caracterizan las negociaciones internacionales sobre el cambio climático. Beck indica en La Sociedad del Riesgo (1998: p. 27-28) que, en el proceso de modernización quedan liberadas cada vez más fuerzas destructivas. Comienzan a solaparse situaciones y conflictos sociales de una sociedad “repartidora de riqueza” con las de una sociedad “repartidora de riesgos”.

La contaminación sucede globalmente como consecuencia implícita de la industrialización. Ésta no está relacionada al lugar de su surgimiento; sino que ponen en peligro a la vida en la Tierra en todas sus formas de manifestación. Estos riesgos causan daños sistemáticos y a menudo irreversibles. Actualmente, vivimos en un mundo dividido. La gente está separada por enormes brechas de riqueza y oportunidades. Sin embargo, el cambio climático nos recuerda aquello que todos compartimos por igual: el planeta Tierra. Todas las naciones y todos los seres humanos compartimos la misma atmósfera y sólo tenemos una. Los riesgos de la modernización se presentan de manera universal, siendo al mismo tiempo específica e inespecífica localmente. Las catástrofes ambientales producidas localmente tienen un impacto que excede lo local y se amplifica regional y mundialmente. Pero, por otra parte, si bien el cambio climático es un fenómeno que afecta a todo el planeta, sus efectos específicos son locales, ya que se asocian a las condiciones físicas y geográficas determinadas por cada localidad o región y por las interacciones específicas entre esas localidades, sus patrones climáticos históricos y el fenómeno global del calentamiento atmosférico. Los países desarrollados, donde vive sólo el 15% de la población mundial, son los mayores responsables del calentamiento global, cuyo aporte a la producción de CO2 llega casi al 50% de la producción mundial; pero quienes pagan las consecuencias más negativas de manera más inmediata son las personas que viven en los países en desarrollo, los más pobres y vulnerables. Según el Informe de Desarrollo Humano 2007-2008, si la producción de gases de efecto invernadero de algunos países desarrollados se extendiera a todos los habitantes del planeta, se necesitarían nueve planetas. Mientras los pobres viven en la Tierra dejando una huella ecológica apenas perceptible, soportan el grueso de las consecuencias de la gestión no sostenible de nuestra interdependencia ecológica. El cambio climático está intensificando los riesgos y las vulnerabilidades que afectan a los pobres al imponer una mayor tensión sobre mecanismos de superación ya sobre exigidos y atrapando a la gente en una espiral descendente de privaciones.

 

De esta forma, los efectos nocivos de los riesgos se vuelven incalculables e impredecibles. Beck indica que los riesgos contienen un componente futuro; tienen que ver con la previsión, con destrucciones que aún no han tenido lugar, pero que son inminentes. Muchos peligros y destrucciones ya son reales, pero también está la proyección de amenazas para el futuro. (1998: p. 39). Asimismo, Beck señala en La Sociedad del Riesgo Mundial que el riesgo no es sinónimo de catástrofe, sino que significa la anticipación a la misma. Los riesgos señalan a la posibilidad futura de ciertos acontecimientos y procesos, hacen presente una situación mundial que aún no existe. Se refiere a la realidad discutible de una posibilidad que no es mera especulación pero tampoco una catástrofe efectivamente ocurrida. En el momento en que los riesgos se vuelven reales, se convierten en catástrofes. Los riesgos son siempre acontecimientos futuros que es posible que se presenten, que nos amenazan y que invaden nuestras mentes y guían nuestros actos, resultando una fuerza política transformadora. (2008: p. 27).

 

El cambio climático es un límite al desarrollo humano, porque limita las potencialidades de la gente de vivir en un mundo en el que puedan desarrollar sus capacidades, sus deseos y sus metas. Los impactos en el desarrollo humano varían en la medida en que los patrones climáticos interactúan con vulnerabilidades sociales y económicas preexistentes. Estos problemas están también vinculados con la justicia social, los derechos humanos, la equidad; Siendo cada vez más evidente la desigualdad de capacidades para adaptarse al cambio climático. En relación a esto, Beck señala que los riesgos son mayores para los pobres, no sólo por los ingresos bajos y escasos bienes, sino también por las bajas posibilidades y capacidades de enfrentarse a las situaciones de riesgo, de evitarlas y/o de compensarlas. (1998: p. 41). Sucesos como sequías, inundaciones y tormentas suelen ser experiencias terribles para los afectados, ya que ponen en riesgo su vida y los dejan con una sensación de gran inseguridad. Pero las crisis climáticas también erosionan las oportunidades de largo plazo para el desarrollo humano al socavar la productividad y socavar las capacidades humanas. Como ejemplo, se puede mencionar la pérdida de oportunidades en salud y educación, el desmejoramiento del potencial productivo y la pérdida de sistemas ecológicos vitales que pueden resultar irreversibles. Momentáneamente, los ricos pueden comprarse la seguridad y la libertad respecto del riesgo. Sin embargo, continua argumentando Beck, se presenta un efecto “Bumerang” en donde los riesgos tienden a generalizarse democráticamente sin hacer distinción de clases. La Tierra se ha convertido en una catapulta que no respeta las diferencias entre ricos y pobres. A la clase de los afectados se la contrapone la clase de los aún no afectados. (1998: p. 43). Es decir, que en caso de no tomarse medidas preventivas y correctivas, el cambio climático afectará a todos en algún momento.

 

De acuerdo con el informe de Desarrollo Humano, todo desarrollo busca ampliar las potencialidades humanas y aumentar las libertades; también busca que la gente pueda desarrollar las capacidades que les permitan tomar decisiones y llevar una vida que consideren valiosa. En este sentido, el cambio climático amenaza con erosionar las libertades humanas y reducir las opciones. Los habitantes más pobres del mundo se ven obligados a enfrentar los impactos del cambio climático, frenando así los avances y esfuerzos por mejorar sus vidas y las de sus hijos e hijas. (PNUD, p. 7). De esta forma, el cambio climático amenaza a dos grandes grupos que tienen poco poder para hacer sentir su voz: los pobres del mundo y las generaciones futuras. Si tomamos el significado de la dignidad como un valor fundamental que nos dice que todas las personas tienen derecho a llevar una vida con dignidad; entonces, debemos pensar que todos formamos parte de esta comunidad humana y que somos interdependientes en términos ecológicos. Esto implica la solidaridad y la cooperación entre los diferentes individuos, y la exaltación de los valores comunes. Implica la búsqueda de justicia, en términos de justas posibilidades para todos, y la búsqueda de libertad, tanto de las más básicas (estar libre de pasar hambre, pobreza, persecución de algún tipo) como de las vinculadas a la realización humana (en términos de logro de mayores capacidades de agencia que viabilizan tal realización), deberían orientarse al logro de dignidad de las personas. Desde esta mirada, el objetivo del desarrollo humano, sería el logro de una vida digna para todos los que habitamos el mundo hoy y para quienes aún no han nacido, las futuras generaciones con las cuales tenemos un compromiso ético, siendo necesario contar con un entorno sustentable construido entre todos. Calderón explica que la perspectiva del desarrollo humano plantea la necesidad de vincular la exclusión y la inclusión a través de las nociones de dignidad e igualdad de derechos (2014, p. 278). Los Derechos Humanos, no sólo son un conjunto de derechos, sino que también forman una ética, cuyo núcleo es la dignidad. En la medida que uno logra avances en la propia dignidad, la responsabilidad para que otros alcancen la suya, se acrecienta. Consiste en dar más opciones a los otros y recibir de ellos más oportunidades para lograr colectiva e individualmente una vida digna. Así se plantea una sociedad del bienestar basada en la dignidad humana, donde se busca ampliar y renovar las capacidades de agencia de las personas y sus comunidades. Calderón enuncia, que en este modelo, las personas no dominan la naturaleza ni la destruyen, sino que la naturaleza es una parte intrínseca de un desarrollo humano renovado. Es necesario cambiar la forma de pensar la relación entre el hombre y la naturaleza, entre otras cosas. Las metas de libertad y dignidad no pueden excluir la preservación del equilibrio ecológico.

 

La justicia social y el respeto de los derechos humanos exigen un compromiso internacional más decidido en el ámbito de la adaptación. Es así como deben llevarse a cabo reformas políticas y económicas importantes, poniendo el foco de atención en la dignidad, creando capacidades humanas y garantizando el acceso equitativo a los medios de subsistencia. Asimismo, debemos concebir la lucha contra la pobreza y contra los efectos del cambio climático como esfuerzos interrelacionados. Calderón indica que existe una correlación positiva entre la equidad y el desarrollo sostenible; por lo tanto, mientras mayor sea es la renta, mayor será la sostenibilidad del medio ambiente. Además, la equidad se asocia no sólo con mejoras en el bienestar, sino también con el empoderamiento de los actores del desarrollo y la búsqueda de la dignidad personal. Sin embargo, el mundo ya no podrá revertir el calentamiento global sostenido durante la primera mitad del siglo XXI. La lucha contra el cambio climático es un ejercicio que trasciende las generaciones. Calderón plantea la necesidad de cambiar los estilos de vida y patrones de consumo, y el establecimiento de una forma de vida reintegrado con la naturaleza. Asimismo, el debate y el diálogo son valiosos en la solución de problemas y el desarrollo de metas, como también en la evaluación de resultados y la participación en el proceso de construcción de los resultados. Igualmente, la gestión de esta compleja política ecológica debe ser flexible, pero con objetivos claros, que combine la sostenibilidad, la equidad y la productividad. Conjuntamente, el papel de la educación y el conocimiento cultural es estratégico en la propuesta de un marco ecológico relacionado con un renovado enfoque en el desarrollo.

 

La crisis global tiene algunas características que afectan los planes económicos y políticos actuales. Sin embargo, también crea nuevas posibilidades para la discusión de temas de desarrollo a nivel nacional y mundial.

 

Ganar la batalla requiere cambios de gran envergadura en muchos niveles: en el consumo, en cómo producimos y ponemos precio a la energía y en la cooperación internacional. Pero por sobre todas las cosas, requiere cambios trascendentales en nuestra manera de ver la interdependencia ecológica, la justicia social para los pobres del mundo y los derechos de todos, incluyendo a las futuras generaciones.

 

 

 


 

Bibliografía Consultada

Beck, U. (1998), “La lógica del reparto de la riqueza y del reparto de los riesgos”, en La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad. Paidós, Barcelona (p. 25-52).

Beck, U. (2008), “Introducción: escenificación del riesgo mundial”, en La sociedad del riesgo mundial. En busca de la seguridad perdida. Paidós, Barcelona.

Calderón, Fernando (2014), «Rethinking Human Development»; in Castells, Manuel & Himanen, Pekka: Reconceptualizing Development in the Global Information Age; Oxford University Press.

Habermas, J. (2010), “El concepto de dignidad humana y la utopía realista de los derechos humanos”, en Diánoia, Vol. LV, Nro. 64 (mayo). (p. 3-25)

PNUD, (2008) Resumen Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008, La lucha contra el cambio climático: Solidaridad frente a un mundo dividido

 

 

 

Foto de Portada: Designed by Freestockcenter / Freepik

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