Devolver el control a la naturaleza, organizaciones regenerativas – Noticias AMAGI
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Devolver el control a la naturaleza, organizaciones regenerativas

Hemos llegado a un punto en donde estamos consumiendo más recursos que los que el planeta puede regenerar, no le estamos dando el tiempo que necesita y estamos arrasando con todo lo que se nos presenta. Este sistema de producción y consumo es insostenible, ya no para las futuras generaciones, sino también para nosotros. 

Es importante tomar conciencia de lo que le estamos haciendo al planeta y a nosotros mismos, como seres que también formamos parte de este gran ecosistema. En línea con esto, tomamos un informe, “HISTORIAS DE REGENERACIÓN, UNA NUEVA FRONTERA PARA EL EMPRENDIMIENTO SUSTENTABLE, publicado hace unos meses sobre historias de organizaciones cuyo propósito es la regeneración de la naturaleza y nuestros ecosistemas. El mismo menciona que “Con el progreso humano, nuestros ecosistemas han sufrido cambios radicales. Se ha perdido la biodiversidad y las temperaturas continúan aumentando, amenazando la existencia de sistemas ecológicos completos. Sin embargo, los humanos poseen una tendencia innata a buscar conexiones con la naturaleza y otras formas de vida. Descuidar esa conexión nos pone también en una posición precaria. La mayoría de nosotros somos conscientes de que la pérdida de biodiversidad provocada por los humanos podría disminuir sustancialmente los beneficios que las personas obtienen de la naturaleza. Por lo tanto, los humano nos estamos poniendo a nosotros mismos en peligro, no solo como resultado de un clima cambiante, sino por el hecho de que una parte definitoria de la experiencia evolutiva humana está disminuyendo progresiva y rápidamente.» 

En el prólogo del informe, Isidora Molina (Fundadora de Efecto Manada) escribe “Regenerar cobra importancia hoy más que nunca, cuando nuestros desafíos son iguales a nuestras oportunidades: devolver la salud a la tierra, a los pastizales, a los frutos y animales. Y así, devolver la salud a toda la humanidad en los aspectos físicos, económicos, psicológicos y emocionales. Es incluso una oportunidad espiritual, ya que el ser humano se encuentra en la naturaleza. Poder vivir de la tierra es y debería ser un honor y un derecho del que todos agradecemos.” Es el momento entonces de devolver al planeta aquellos que tomamos, es el momento de crecer y evolucionar de forma sistémica y en equilibrio, respetando nuestro entorno. Pero para lograrlo, son muchos los actores que deben cambiar su comportamiento, la forma en que consumimos y producimos. “Es justo tener acceso a información sin intereses comprometidos, también es justo el acceso a mercados respetuosos, desde el punto de vista de los consumidores, es necesario conocer el origen y la forma de producción de lo que estamos comprando. Todo, sin importar el reino que elijamos, sino cómo fue producido y tratado. Debe ser producido de forma regenerativa, de forma natural, eso debería ser lo normal. Eso necesita el planeta, contar con suelos cubiertos disponibles para hacer fotosíntesis y secuestrar CO2, absorber y retener agua, mantener hábitats, regular las temperaturas, entre otros.” Escribe Isidora Molina, y continua: “Logramos entender que hay factores que como individuos no podemos manejar, como el precio del dólar, de los combustibles, de los impuestos y la cantidad de lluvia, junto con entender que hay cosas que sí dependen de nosotros, como las planificaciones, la organización, la confianza, la capacidad de la tierra de aprovechar las lluvias y el trato que tenemos con nuestros pares, incluidos los animales y la vegetación, nos exige y motiva. Esta disposición es aprendida, y nace de las experiencias que devolvieron la confianza a tantas personas que dependen de la tierra, para mirar el futuro de otra forma y seguir habitando el campo. No se necesita más innovación ni más tecnología, ni ir a buscar a otros continentes nuevos conocimientos. Somos suficientes en nuestro estrecho e inseparable lazo a la tierra.”

No hay excusas ni peros que valgan, depende de nosotros generar los cambios. La tierra nos espera con ansias de entregarnos todo, sólo debemos aprender a devolver para que el crecimiento sea virtuoso.

Para lograr el cambio, debemos dejar la superficialidad y profundizar más, reordenando nuestras relaciones con el entorno natural y replanteando de forma radical cómo nos organizamos y funcionamos. Esto es fundamental para regenerar y mantener nuestra tendencia innata a buscar conexiones con la naturaleza.

Qué se entiende por sistema regenerativo

El informe explica que “un sistema es regenerativo cuando tiene la capacidad inherente de volver a existir. No se trata simplemente de revitalizar, reactivar o restaurar un sistema, sino de permitir cambios para que el sistema se transforme en algo nuevo y mejorado. La regeneración es un atributo central de los sistemas vivos, por cuanto incrementa la capacidad de un sistema para auto organizarse y evolucionar continuamente. Desde una perspectiva ecológica, el desarrollo regenerativo implica expandir la capacidad de los seres vivos humanos y no humanos para co-evolucionar de manera que fomente la diversidad, la creatividad, la complejidad y la vida. La regeneración es un proceso interconectado, donde el desarrollo saludable de una forma de vida está inseparablemente conectado con el desarrollo saludable de todas las demás.”

Algunas organizaciones han comenzado a trabajar con la naturaleza en procesos de reparación y regeneración. El movimiento regenerativo cubre una gran variedad de sistemas, como la agricultura, la energía, los negocios, la cultura y otros. En la actualidad, sin embargo, esta conexión más profunda se puede evidenciar principalmente en sistemas alimentarios, que trabajan en base a prácticas agroecológicas, por ejemplo, permacultura, agricultura biodinámica, manejo holístico y pastoreo planificado. Todos prometen, y hasta ahora han logrado, restauración ecológica, secuestro de carbono y seguridad alimentaria, al tiempo que garantizan la viabilidad financiera de las comunidades que respaldan estos ecosistemas. Estas formas de organizar y crear valor son las que las siguientes historias de regeneración nos comienzan a mostrar.

Historias de Regeneración

A continuación compartimos algunas historias presentadas en el informe.

El Reinal, Chile

“Cuando conocí los vicios de la industria cárnica me di cuenta de que no había forma de producir la carne que yo quería que mis hijos coman. Mientras más uno aprende de alimentación, menos fuentes de alimentación encuentra. Nosotros vendíamos y producíamos carne y ni siquiera me atrevía a dárselas a mis hijos. Yo soy de la generación que investiga y ya sabía las consecuencias que esto tenía en el medio ambiente y en la salud de las personas” Señala Matías Undurraga. En su búsqueda de un nuevo sistema de producción agrícola – ganadero, Matías se encontró con el trabajo de Allan Savory, ecologista fundador del Savory Institute. El sistema propuesto por Savory busca combatir la desertificación y revertir los efectos del cambio climático. En el 2017, El Reinal cambió su sistema de producción y comenzó su camino hacia la certificación Grass-Fed. El manejo holístico entiende que la naturaleza funciona como un todo y su gestión debe ser adaptada al contexto, no hay recetas y el aprendizaje es constante. Se deben respetar los tiempos de descanso del pasto, moviendo al ganado de un sector a otro, considerando la carga animal y la época del año.

En El Reinal el bienestar animal es muy importante, hoy cuentan con más de 1.200 animales bajo manejo regenerativo. El ganado es tratado en su condición natural de herbívoro. Su alimentación está basada 100% en pasto natural, no se encuentran hacinados en condiciones de estrés, son criados de manera saludable respetando su ecosistema y buscando su felicidad. El 2019, El Reinal obtuvo la certificación Animal Welfare, por GAP.

Las prácticas invasivas y extractivas actuales están degradando el planeta. El impacto medioambiental es evidente y las futuras generaciones van a sufrir las consecuencias.

El manejo holístico en El Reinal ha demostrado lo maravillosa y eficiente que es la naturaleza en su capacidad de regenerarse, de restaurar interconexiones de sistemas vivos complejos y de mantener su equilibrio. 

Siembra Viva, Colombia

SiembraViva está convencida de que su proyecto de agricultura regenerativa puede transformar la vida de sus productores, proteger el ambiente y ofrecer a los consumidores una alternativa saludable en la puerta de su casa.

SiembraViva ofrece a pequeños agricultores en Colombia una novedosa alternativa a la agricultura tradicional. Aprovechando el potencial del suelo, desarrollaron un modelo de agricultura regenerativa que permite empoderar tecnológicamente al productor, lo que favorece producción estandarizada y constante de alimentos orgánicos.

El modelo de SiembraViva ha demostrado obtener resultados. Genera triple impacto, entrega garantías al productor por la compra de todos sus cultivos, y paga regularmente y a precio justo. Esto, junto a la certificación de Empresa B y su alianza con Salvaterra, una ONG con experiencia en agricultura mineralizada, le otorgan credibilidad y hacen que el modelo sea lo suficientemente atractivo como para que el productor decida adoptarlo. La red de productores de SiembraViva está compuesta actualmente por 17 unidades productivas destinadas exclusivamente a cultivos orgánicos, con prácticas agroecológicas. Es un proyecto de colaboración en donde el productor debe dedicarle al menos 6 a 7 horas diarias al cultivo, a su desarrollo y a la post cosecha inicial. La empresa, por su parte, provee las plántulas, los insumos y centraliza la post cosecha para estandarizar productos finales en productos listos para el consumo, seleccionados, lavados, desinfectados, trozados, porcionados y empacados; los que son ofrecidos a través de su plataforma online. El cliente recibe su pedido con productos frescos y saludables y en un tiempo predeterminado.

SiembraViva ha descartado el monocultivo en su agricultura orgánica y se encuentra en una constante búsqueda de armonía natural. Utiliza un portafolio de 20 a 25 variedades de productos capaces de, por ejemplo, controlar plagas entre ellas.

“Los resultados varían dependiendo del tipo de suelo evaluado, pero en general, tenemos un aumento de materia orgánica del 50% del valor inicial. En algunos suelos con valores medios de materia orgánica se ha pasado de 9% a 19.8 % en meses, usando técnicas como la incorporación de residuos de cosecha y aplicación de compost” Comenta Diego Benítez. “Más allá de la agricultura regenerativa, nuestro principal impacto es que estamos reduciendo de forma notoria el desperdicio que se genera en el cultivo. Nosotros tenemos un desperdicio del 10%, a diferencia del más de 55% que genera la industria en Colombia.”

La Cristina, Uruguay

“En La Cristina se hacían monocultivos, se araba el suelo perdiendo toda la vida que había, la materia orgánica se oxidaba hacia la atmósfera. Se echaban fertilizantes químicos, fungicidas y herbicidas que iban directo a las aguas subterráneas y a las de los arroyos; esto es producir alimento en base a veneno. En algunas zonas no quedaba nada, era suelo desnudo; no era tierra, era polvo.” Comenta Alejandro Wells, quien, junto con Cristina Wells, deciden implementar en La Cristina un sistema de manejo de ganadería regenerativa, aplicando los principios de André Voisin. Este sistema fue diseñado como solución al cambio climático, el cual simplifica y hace más rentable la producción ganadera y agrícola.

¿Y qué se logra con este manejo? Las plantas llegan a su máxima expresión al cabo de un periodo de reposo, sus raíces penetran profundamente en el suelo, descompactándolo. El suelo está constantemente cubierto y retiene la humedad, desarrolla una estructura más esponjosa, que absorbe y retiene mejor el agua, minimizando sequías e inundaciones. Esto es una espiral virtuosa que promueve la aparición de especies nativas, con la consiguiente biodiversidad que contrasta con los monocultivos. Este nuevo equilibrio biológico va de la mano de secuestro de carbono que regenera el humus. “Tenemos suelos regenerados, de allí la palabra ganadería regenerativa, con una oferta forrajera que permite multiplicar 3 ó 4 veces la producción preexistente. Y lo mejor de todo esto lo provee la naturaleza a cero costos y a sola condición de respetar sus tiempos. El Pastoreo racional Voisin, como llamamos a esta ganadería regenerativa, apunta a devolver rentabilidad a los pequeños y grandes establecimientos ganaderos y lecheros, frenando y quizás revirtiendo el éxodo rural. A una escala mayor se dice que si la mitad de los pastizales del mundo fueran manejados de esta manera, se podría secuestrar tanto carbono como para llevar la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera a niveles preindustriales.” Señala Alejandro. 

La Cristina fue el primer campo certificado B del mundo. Las empresas B buscan ademas de la rentabilidad tener un impacto social y ambiental. Son empresas de triple impacto. La Cristina se ha comprometido a impulsar la ganadería regenerativa a través de charlas, pasantías e intercambios con medios académicos nacionales e internacionales.

Para conocer más en detalle estos ejemplos y conocer muchos más lee el informe completo en el siguiente enlace: 

Muñoz Pablo y Hargreaves Carola, (2020): HISTORIAS DE REGENERACIÓN, UNA NUEVA FRONTERA PARA EL EMPRENDIMIENTO SUSTENTABLE. Centre for Entrepreneurship, University of Liverpool.  http://academiab.org/noticia/nueva-publicacion-historias-de-regeneracion-una-nueva-frontera-para-el-emprendimiento-sustentable/

Foto de Portada: EL Reinal, Chile

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