El derecho a aprender, un derecho de derechos – Noticias AMAGI
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El derecho a aprender, un derecho de derechos

En relación a los niños y adolescentes, el artículo 28 de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) señala que “los Estados Partes reconocen el derecho del niño a la educación”. De esta manera “a fin de que se pueda ejercer progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades ese derecho”, los Estados deberán, entre otros, implantar un sistema de enseñanza primaria obligatoria y gratuita, fomentar el desarrollo de la enseñanza secundaria, asegurarse de que todos tengan acceso a ella y tomar medidas para permitir la asistencia regular a la escuela.

 

Además, el artículo 29 indica, entre otros puntos, que la educación deberá estar encaminada a desarrollar la personalidad, a inculcar el respeto por los derechos humanos, por sus padres y su propia identidad cultural, así como a preparar al niño, a la niña y al adolescente para asumir una vida responsable en una sociedad libre.

 

La UNESCO ha desarrollado numerosos informes en los últimos diez años en donde destaca que es importante garantizar el derecho a la educación para todos. “La noción de derecho a la educación ha estado estrechamente ligada a la idea de garantizar el acceso universal a la escuela a través de las leyes de escolaridad obligatoria. Esta visión básica del derecho a la educación como derecho a la escolarización y a la obtención del certificado escolar se ha mostrado insuficiente. Las políticas educativas y la comunidad internacional han evolucionado hacia una redefinición del derecho a la educación como derecho a aprender. Esto implica, entre otras cosas, que recibir una educación de calidad debe ser visto como parte del derecho a la educación.” (UNESCO, 2013:18) La noción de derecho a la educación ha evolucionado y se ha complejizado. Actualmente se reconoce que el derecho a la educación incluye el derecho a la escolaridad, el derecho a aprender y el derecho a recibir un trato digno en condiciones de igualdad de oportunidades.

 

De esta forma, tomamos el concepto de educación como “un proceso permanente que facilita el aprendizaje, el desarrollo de competencias, la experiencia y la incorporación plena de valores, afectos y sus potencialidades, tanto individuales como sociales (…) La misión de la educación es el desarrollo integral de ciudadanos que también sean capaces de transformar la sociedad actual, haciéndola más justa, inclusiva y democrática, más que la información de sujetos capaces de integrarse y ‘funcionar adecuadamente’ en ella.” (UNESCO, 2008: 7) De esta forma, es primordial velar por la calidad educativa, ya que ésta determina no sólo cuánto aprenden los alumnos y si aprenden bien, sino también en qué medida su aprendizaje se plasma efectivamente en una serie de beneficios para ellos mismos, la sociedad y el desarrollo. Así, la función instrumental de la educación se fortalecerá si su calidad es mejor; “La educación es un “derecho de derechos”, una vía fundamental para acceder a otros derechos, como por ejemplo el trabajo y la seguridad social. Por ello, debe ser afrontada como doblemente exigible: por ser un derecho en sí y por ser condición para el cumplimiento de otros derechos humanos. (Rivas, 2007:28).

 

Conjuntamente, en el enfoque de las capacidades de Amartya Sen, y por extensión en el modelo del desarrollo humano se indica que la educación contribuye a vivir en un mundo más seguro, permite que la gente conozca y reclame sus derechos aumentando su participación democrática; Asimismo, ayuda a lograr funcionamientos como estar activamente integrado o ser respetado por los demás. En relación a las mujeres, ayuda a aumentar su autoestima y bienestar dentro de la familia, mejora su participación en las decisiones familiares, así como también en el mundo que las rodea. Adicionalmente, la educación contribuye a la igualdad entre los distintos grupos étnicos de una sociedad porque, análogamente al caso de las mujeres, mejora no sólo la libertad de estos grupos para vivir mejor sino también su agencia, pues hace más probable que las minorías desfavorecidas participen en los procesos de toma de decisiones o que, al menos, cuenten con más medios para la reivindicación y la denuncia.

 

 


Fuentes consultadas:

 

RIVAS A. (2007), El desafío del derecho a la educación en Argentina : un dispositivo analítico para la acción, Fundación CIPPEC, Argentina.

UNESCO (2008): Reflexiones en torno a la evaluación de la calidad educativa en América Latina y el Caribe, Ediciones UNESCO, Chile.

UNESCO (2013): Situación Educativa de América Latina y el Caribe: Hacia la Educación de Calidad para Todos al 2015; Ediciones UNESCO, Chile.

 

 

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