¡Paren al mundo me quiero bajar! – Noticias AMAGI
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¡Paren al mundo me quiero bajar!

¡Paren al mundo que me quiero bajar! Dijo Mafalda, el personaje de la tira cómica creada por Quino. Un grito desesperado, agobiada por una sociedad que muestra impotencia y desesperanza. Muchas veces, cuando leo las noticias, también me siento como Mafalda. Pues las palabras y frases que más se repiten son: La recesión es inevitable, Aumento de tarifas, Sin fondos para funcionar, Inflación, Despidos y Desempleo, Pobreza, Discriminación y Violencia, Intolerancia, Refugiados, Exclusión y xenofobia.

 

Me siento con las manos atadas mientras veo como todo pasa, como la gente se destruye. Es el odio, las injusticias, la desigualdad, la discriminación. Es el hambre, la miseria y la pobreza. Es el egoísmo, la vanidad, la ambición. Es el poder, la soberbia, la maldad. El maltrato, el abuso, el acoso y la manipulación. Es la contaminación y el desastre. Es la corrupción, la avaricia, los robos y la inseguridad. Son quejas, reclamos y problemas. Es el despotismo, las guerras y las muertes injustas de los inocentes. Es el engaño, las mentiras, el ventajismo, la hipocresía. Es el dolor, el sufrimiento, la tristeza y la angustia. Es el estrés, la esclavitud, la opresión. Es el odio, el enojo y la envidia.

 

¿En qué mundo estamos viviendo? ¡Basta! ¡Paren al mundo que me quiero bajar! Es lo primero que siento al ver cómo nos estamos destruyendo unos a otros… ¿Cuándo vamos a aprender? Mi corazón palpita fuerte y lagrimas brotan de mis ojos; Es mi alma lastimada la que clama. Miro al mundo y me quiero bajar, quiero parar, quiero volver el tiempo atrás, a nuestro origen, para volver a empezar. ¿Qué estamos haciendo? ¿En qué momento nos olvidamos de nuestra humanidad? ¿En qué momento perdimos el rumbo de nuestra evolución? Estamos en un círculo vicioso muy difícil de romper.

 

Debemos reaccionar, debemos ocuparnos de lo que nos preocupa. Si cada uno de nosotros nos ocupáramos de buscar en nuestro interior a nuestro ser. Si buscáramos conectarnos con nuestra esencia podríamos vivir desde el amor. Si buscáramos engrandecer las maravillas de la vida y de la Tierra, en lugar de destruirlas. Si buscáramos modelar a los grandes maestros. Si fuéramos más solidarios, más equitativos, más justos. Si amáramos a cada uno incondicionalmente. Si nuestra bandera fuera la de la paz y la verdad. Entonces, el cambio sería posible.

 

Muchas veces nos cansamos de luchar por nuestros ideales, pareciera que estamos solos, que vamos contra el mundo, que la cima de la montaña está cada vez más alta y lejos. Pareciera que tocamos fondo y que es difícil levantarse. Y es ahí en donde nos queremos bajar. 

 

Pero, ¿saben qué?… También hay otra opción, quedarnos. Y mientras el mundo siga girando, mientras el sol siga brillando y hasta que llegue nuestro último suspiro de vida, seguimos en carrera. El juego no está perdido, ni estamos vencidos. Nadie puede decirnos que no podemos, nadie puede decirnos que es imposible. Pues todo lo que necesitamos está dentro de nosotros. Sólo tenemos que avivar esa llama que nos fortalece, que nos hace grandes. Tenemos que escuchar el sonido de nuestra alma y encontraremos los motivos para seguir. Es la esperanza, la fe y la misericordia. Es el amor, la risa y la alegría. Es la Vida, es sentir y son los abrazos. Es la bondad, el bien, el dar y recibir. Es el júbilo, la bienaventuranza, la paz. Es la verdad, la justicia, la libertad. Son las posibilidades, el encuentro, la caridad. Es la solidaridad, la igualdad y la prosperidad. Es el crecimiento sustentable, la naturaleza, el origen. Es la protección y la seguridad. Es la pureza, la armonía y el equilibrio. Es el perdón, el agradecer, el bendecir. Es honrar, es transcurrir y transformar. Es fluir, crecer y vivir. Es la magia, la sorpresa y el misterio. Son los desafíos, la aventura y la felicidad. Es la aceptación, es el respeto, la dignidad. Son los sueños, los milagros, las maravillas. Es el alma, el espíritu y el ser. Es la voluntad, es la ética, son los valores y la integridad. Es el compromiso, la benevolencia, la honestidad. Es la creatividad, la autenticidad y la creación. Todo esto también es parte de la historia de la humanidad, es nuestra historia.

 

Entonces, no me quiero bajar. Quiero seguir, quiero ir por más. Cada nuevo amanecer doy las gracias por ser parte de este mundo, por tener la posibilidad y la oportunidad de diseñar mi vida. Por ser partícipe de la historia. Por ser responsable de mi mundo y el mundo. ¿Cómo podría dejarlo atrás? ¿Cómo podría ignorarlo y suponer que no está? Es parte de mi realidad, es nuestra realidad. Es nuestro compromiso elegir el mejor camino para nosotros y para las futuras generaciones.

 

Entonces me pregunto y te pregunto ¿Qué estamos eligiendo? ¿Qué estamos haciendo con nuestra vida, con la Vida? ¿Cuál es nuestro rol en esta historia? ¿De qué lado estamos, en el de la destrucción o en el de la construcción? ¿Cuál es nuestra responsabilidad? ¿De qué nos estamos haciendo cargo y de qué no? ¿Qué podemos mejorar? ¿Qué postergamos? ¿Qué no enfrentamos? ¿A qué le tememos? ¿Qué tenemos que soltar? ¿Cuáles son nuestras fortalezas y nuestros dones? ¿Hacia dónde vamos? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar?

 

 


 

Crédito Imagen: Designed by Freepik

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