Reflexiones en torno al coronavirus, desde una perspectiva social y económica – Noticias AMAGI
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Reflexiones en torno al coronavirus, desde una perspectiva social y económica

Por Carlos Legna Verna

 

Los problemas generados por el coronavirus son varios y pueden ser observados desde varias perspectivas. En este artículo nos concentraremos en dos que son de las más relevantes: la salud y la economía (nota para el lector: ponemos fecha a los datos que proporcionamos y a algunas afirmaciones nuestras porque la dinámica es tal que la situación cambia minuto a minuto; ponemos también algunas referencias por si el lector desea profundizar la información sobre algunos temas; terminamos de escribir este texto el 30/3/2020)
 

 

Características del Coronavirus

 

Expansión geográfica

 

En primer lugar, conviene precisar cuál es el fenómeno sobre el que centramos estas reflexiones. Varias son sus características. Se trata, en primer lugar, de un virus que comenzó enfermando, y matando, a personas en una parte del mundo (China) y que desde ahí se ha extendido a otras partes del mismo, como reguero de pólvora. La tabla siguiente muestra datos de los casos confirmados, muertos y recuperados de algunos países.

 

Tabla 1: Coronavirus: afectados, muertos y sanados hasta el día 30/03/2020
Casos confirmados Muertos Total sanados
China 82.156 3.308 75.916
Italia 97.689 10.779 13.030
EEUU 143.055 2.513 4.865
España 80.110 6.803 14.709
Alemania 62.435 541 9.211
Brasil 4.256 136 6
Argentina 820 20 91
Total mundial 724.945 34.041 152.314

 

Fuente: Página interactiva de la Universidad Johns Hopkins –medicina-, que actualiza los datos permanentemente, https://coronavirus.jhu.edu/map.html. Se tomaron datos proporcionados el día 30/03/2020 a las 11.45 horas de España.

 

Hay en el mundo más de 400.000 personas que han sido infectadas y más de 18.000 muertos. El virus no respeta fronteras; La expansión geográfica de las epidemias y pandemias de siglos anteriores era menor, porque las diferentes partes del mundo estaban menos conectadas y a menor velocidad. Si alguien tiene dudas de la globalización tendrá que repensar sus ideas.

 

Curva Logística

 

La anterior no es la única característica del fenómeno que nos interesa. Algo que no comprenden muchas personas y, más grave aún, algunos líderes políticos y sociales, es la dinámica de la pandemia, que tiene un comportamiento que ya se ha observado en poblaciones humanas y de animales y en otros fenómenos: el número de personas infectadas, y de muertes, sigue el comportamiento de la curva denominada “logística”. El gráfico siguiente muestra un ejemplo de esta curva, aplicado a la expansión de la pandemia en China entre el 25 de enero y el 18 de marzo, que hemos tomado del blog del Instituto de Matemáticas de la Universidad de Sevilla (el día 19 de marzo de 2020, (http://institucional.us.es/blogimus/2020/03/covid-19-confinar-cuanto-antes-ayuda-a-salvar-vidas/). En el eje horizontal se indican los días y en el vertical el número de muertos (para los que les gusta la matemática: la curva continua indica los datos reales observados y la discontinua el ajuste logarítmico con una función logística).

 

Observamos que la curva logística tiene un primer tramo (más o menos hasta los 50 días), cuya “panza” da hacia abajo y luego continúa con la “panza” hacia arriba. Esto significa que durante el primer tramo las muertes no sólo aumentan, sino que crecen a una tasa creciente (digamos, un día al 5% y el siguiente al 6%) y así sucesivamente hasta que el fenómeno llega a su punto de inflexión (en torno a los 50 días) y luego el total de muertes sigue igualmente creciendo, pero cada día la tasa es inferior a la del precedente (por ejemplo, un día es del 3% y el anterior fue del 4%). Una analogía con un auto: durante el primer tramo, el auto arranca y va acelerando; durante el segundo, sigue avanzando, pero cada vez a menor velocidad, hasta que se detiene. Como puede observarse en la curva, llega un momento en el que no hay nuevos muertos (el caso de China, para los infectados internamente): el auto se detiene. A partir de la comprensión de la curva, podemos obtener varias conclusiones.

 

El Instituto de Matemáticas de la Universidad de Sevilla hizo varias estimaciones, utilizando la curva logística, sobre las muertes que produciría la pandemia en España. Son varias las valoraciones porque su altura y sus tasas de crecimiento del fenómeno estudiado dependen del comportamiento, en este caso, de quienes toman decisiones políticas y de los miembros de la sociedad. Si las decisiones de todos, (de gobernantes y de gobernados y de otros países) son malas, irracionales, habrá muchas más muertes; si son eficientes, racionales, se ahorrarán vidas. Por ejemplo, en el caso de España, el Estado de Alerta (parecido al Estado de Sitio de Argentina, si bien no igual) empezó a funcionar el 15 de marzo (32 días después del primer fallecimiento). Si las medidas de confinamiento se hubieran tomado antes, por ejemplo, el 10 de marzo, el máximo de muertes habría sido muy inferior. Obviamente, no sólo es importante la fecha de la cuarentena o confinamiento, sino otras medidas, como disponibilidad de servicios hospitalarios, etc. En Argentina, según los datos de la fuente mencionada, se estaría en la primera fase de la curva logística.

 

Tasa de reproducción de la epidemia

 

No sólo los gobiernos son responsables de la acción contra el virus. Los ciudadanos también los son. Según se comporten afectarán la evolución de la pandemia. Para comprender su responsabilidad en la transmisión del mal nos es útil recurrir al concepto de Tasa de reproducción de la epidemia (R), que es, según la OMS, la cantidad de personas que, en promedio, puede contagiar una que está infectada. Según estima la OMS, para esta pandemia oscila entre 1,4 y 2,5, según los países; en el caso de China, fue del orden de 2,5 durante las primeras fases, antes de que se tomaran las medidas para reducir los contagios. Supongamos, que sea igual a dos y observemos la siguiente secuencia: 1 infectado contagia a dos, por lo que hay un total de tres; estos tres contagian a seis, y hay un total de nueve, y así sucesivamente. Se produce un aumento de la cantidad de nuevos infectados (progresión geométrica para los que les gustan las matemáticas) que crece según la siguiente secuencia: 1, 2, 4, 8…. (la cantidad de nuevos infectados en cada momento es igual a la del momento anterior multiplicada por dos); y el total de infectados sigue la secuencia 1, 3, 7, 15… (ver figura 2). Estos valores son válidos si se mantiene constante el comportamiento de la población.

Fuente: Andrew Black, Dennis Liu, Lewis Mitchell, “How to flatten the curve of coronavirus, a mathematician explains”, disponible en http://theconversation.com/how-to-flatten-the-curve-of-coronavirus-a-mathematician-explains-133514 al 16/03/ 2020.

 

Estos datos muestran la dinámica del fenómeno, que es explosiva. Si se observa la evolución diaria de los datos de la página web mencionada (John Hopkins University) se puede comprobar que en sólo cuatro días (entre el 24 y el 28 de marzo), EEUU multiplica casi por tres el número total de infectados; Gran Bretaña casi por dos; y Argentina por un poco más de dos: ¿se puede dudar que el fenómeno es explosivo?

 

Para reducir este indeseado efecto, y parar la pandemia, es necesario reducir la tasa de contagio (R) a un valor menor que uno. Entendemos ahora, apreciado lector, por qué, si la serie no se detiene con medidas drásticas, será explosiva (como es el caso de Italia y entendemos también por qué China y Corea del Sur han logrado dominar este mal). Los gobiernos son responsables de establecer las medidas; pero los ciudadanos son responsables de su cumplimiento. Pueden respetar la cuarentena u otras medidas, o no. Pueden aprovechar unos días de asueto para escaparse de vacaciones, a pesar de las recomendaciones de su gobierno. Pero la consecuencia de la cultura de éstos (entendida como patrones de comportamiento, como valores que permiten determinar cuál comportamiento es bueno y cual es malo) producirá muertes.

 

 

El comportamiento de las personas y la “viveza criolla”

 

La “viveza criolla” es asesina, ¿no le parece amigo lector?. Hemos leído en algunos periódicos de Argentina que se han dado estos comportamientos deleznables; pero también, lo que me parece muy beneficioso, que en algunos casos los vecinos han denunciado a estos “vivos criollos”. Deben ser perseguidos porque son un mal social. Conviene comentar que la “viveza criolla” no es exclusivamente criolla, la hemos observado en España (cuando comenzó la cuarentena muchos se fueron a su segunda residencia en las playas o a hoteles); y ahora comprobamos dramáticamente sus efectos en Italia, pues aún hoy (24/03/2020), a pesar del gran número de contagiados y muertos, en este país muchos ciudadanos no respetan las normas de aislamiento (basta con ver los informativos de televisión).

 

No sólo los inmorales comportamientos como los que hemos mencionado condicionan el sendero social que recorrerá un virus: también lo afecta la irracionalidad de los seres humanos. Particularmente en la cultura occidental, hemos creído que los hombres y mujeres tomamos decisiones guiados esencialmente por la racionalidad, pero no es así. Se ha demostrado que los humanos cometemos muchos errores lógicos. Si los individuos fueran totalmente racionales, el manejo de cualquier epidemia o pandemia procedería igualmente de esta manera. Cuando tomamos decisiones, la mayoría de los humanos no procedemos racionalmente y calculamos mal la probabilidad de los eventos. Esto se agrava cuando la persona niega explícitamente el valor de la ciencia; y se agrava más, desde el punto de vista público, cuando es gobernante, como es el caso de los presidentes de EEUU y Brasil (no son los únicos; llama la atención que ambos niegan a la vez las evidencias científicas sobre el cambio climático). En los ciudadanos, también se han observado comportamientos irracionales en varios lugares del mundo: en Europa, ha habido compras exageradas de papel higiénico; en EEUU, se disparó la compra de armas (¿necesitaremos más de aquél papel debido al virus? ¿lo mataremos con fusiles?).

 

Pero, en vez de proceder racionalmente, frecuentemente decidimos aplicando reglas que adoptamos sin saber por qué; y nos afectan los bombardeos de información, particularmente sensacionalista.

 

 

El rol de la educación

 

Estas reflexiones nos incitan a recordar el tremendamente importante papel de la educación, no sólo en relación con el tema que tratamos aquí. Se necesita, tanto para afrontar el futuro del trabajo o de problemas como los derivados del coronavirus (ambos nos enfrentan a un mundo tremendamente dinámico y con aspectos desconocidos) una educación que mejore la capacidad de los humanos de tomar decisiones racionales, su pensamiento crítico; pero también, y, no menos importante, que mejore sus capacidades emocionales, su empatía y valores (es decir ética). Sólo así tendremos menos líderes que crean que la enfermedad provocada por el coronavirus es una simple gripe; y, también, menos “vivos criollos”.

 

 

Algunos escenarios sobra la evolución de la economía

 

El coronavirus no sólo produce muertes y otros problemas de salud; también está produciendo, y producirá, importantes efectos económicos negativos, como lo han hecho otros males sociales similares a lo largo de la historia de la humanidad.

 

La gran cuestión, sostiene UNCTAD, es si estos efectos pueden ser aún peores. Ellos dependen de la amplitud y la velocidad de expansión del virus, de cuanto hay que esperar para tener una vacuna y de la efectividad de las políticas que decidan aplicar los gobernantes de países y de organismos internacionales para mitigar “el daño a nuestra salud física y económica y nuestro bienestar”. La incertidumbre que rodea a cada una de estas variables, continúa diciendo la UNCTAD, está agregando ansiedad a la gente, ansiedad que es otra variable que conformará los resultados de la crisis.

 

Nunca se puede predecir con exactitud qué ocurrirá en el futuro; y así también lo es en el caso de los efectos económicos del coronavirus. No hay un solo futuro posible; hay varios. Por eso se han hecho varios escenarios sobre la evolución de la economía mundial post-coronavirus, de los cuales sólo mencionaremos algunos.

 

Según un escenario elaborado por la UNCTAD, el coronavirus disparará una recesión en algunos países y una desaceleración del crecimiento global, que producirá una pérdida del orden de un billón de dólares en 2020 en relación con las proyecciones que se habían hecho antes de la pandemia. El crecimiento del PIB mundial en este año sería menor que el 2%, que se considera inferior al del umbral de recesión (https://unctad.org/en/Pages/Home.aspx).

La OCDE también ha hecho predicciones al comienzo del mes de marzo, de la cual hemos extraído algunos datos que presentamos en la tabla siguiente:

 

Estimaciones de tasas de crecimiento, según OCDE (países seleccionados)
Argentina China India Zona Euro EEUU Canadá Brasil Mundo
2020 -2,0 4,9 5,1 0,8 1,9 1,3 1,7 2,4
2021 0,7 6,4 5,6 1,2 2,1 1,9 1,8 3,3

 

Estos datos nos proporcionan informaciones relevantes. En primer lugar, observamos que en Argentina su PIB decrecería en 2020; y si, tenemos en cuenta el crecimiento de su población (alrededor de 1% anual), su PIB per cápita se achicaría aún más, del orden del 3%. Igualmente, su PIBpc decrecería en 2021. Si observamos los otros datos, encontramos que el bajo crecimiento mundial (por debajo del nivel de recesión) está desigualmente distribuido. Gran parte del mundo rico de occidente tendría tasas de crecimiento de su PIBpc muy bajas o negativas (hay que descontar a las tasas de la tabla el crecimiento de la población). En cambio, los PIB de China e India crecen a tasas altas (del orden del 5-6,4%, que juntos tienen casi el 40% de la población mundial). Observar solo el dato mundial, que es un promedio, esconde otras realidades. Una que nos interesa destacar es que, a la luz de los datos mencionados, el poder económico continúa desplazándose hacia el este, como lo hemos comentado en otros artículos.

 

La UNCTAD ha hecho también un “Escenario del fin del mundo” (“Doomsday scenario”), según el cual el PIBpc mundial decrecería y las pérdidas de PIB en relación con las estimaciones anteriores a la pandemia del coronavirus serían de dos billones de dólares (https://www.weforum.org/agenda/2020/03/coronavirus-covid-19-cost-economy-2020-un-trade-economics-pandemic/).

 

El FMI ha informado (el 23/03/2020) que estima que el coronavirus provocará una recesión mundial al menos tan mala como la crisis financiera que se inició en 2007/8. Su proyección para la economía mundial durante este año es peor que las comentadas precedentemente, pues según este organismo el PIB mundial decrecería, para luego recuperarse en 2021.

 

Este panorama futuro de la economía mundial afectará negativamente a los países exportadores de commodities y endeudados, (como es el caso de nuestro país), según el director de la División sobre Globalización y estrategias de desarrollo de la UNCTAD.

 

Otra cara de los posibles escenarios futuros en materia económica es la cuestión de la deuda pública mundial. Es un elefante que engorda desde hace años (desde 2013), y engordará por la necesidad de una política fiscal laxa de los países para enfrentar los gastos públicos derivados de la lucha contra el coronavirus. Pero luego habrá que empezar a pagar. Y pagar en un contexto de crecimiento económico débil o negativa es difícil, tanto para el sector público como el privado. Las negociaciones serán probablemente duras, por lo que los países endeudados pueden enfrentarse a altas primas de riesgo y, por tanto, deberán pagar altos intereses para colocar bonos en los mercados.

 

Algunos comentarios para finalizar la visión de los efectos del coronavirus. Los escenarios económicos que hemos revisados son bastante sombríos. Pero ellos son escenarios posibles; no se puede afirmar que uno de ellos será necesariamente.

 

 

Desafíos de las políticas públicas

 

En este punto del razonamiento se hace evidente la importancia de afinar las políticas públicas, tanto a nivel mundial como de los países. En materia económica, es de esperar que organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial y el Banco Central Europeo no adopten las políticas monetarias y fiscales recesivas. Se necesitan políticas económicas que favorezcan un comportamiento en “V” (caída mitigada y luego recuperación), como proporcionar liquidez a las empresas tan castigadas por las cuarentenas; y flexibilidad fiscal en la mayoría de los países, además de otras políticas expansivas.

 

Por otra parte, no se puede enfrentar un problema complejo con ideas simples, con visiones parciales: no nos podemos centrar solamente en la cuestión económica, como si no estuviese relacionada con los otros dos factores mencionados. Centrarse sólo en la economía, como es la estrategia adoptada por el gobierno de EEUU, puede hacer que este país crezca durante los próximos meses a tasas aceptables; pero provocará más contagiados y muertos. Aún si este efecto no fuese éticamente importante para quienes toman decisiones, él terminará impactando sobre la economía. El otro factor, la producción de la vacuna, depende del sistema científico y tecnológico, que lamentablemente ha sido descuidado en muchos países, debido a las políticas de austeridad. O porque hay en este momento del mundo líderes que desprecian la ciencia.

 

La cuestión del sistema científico y tecnológico nos lleva enfatizar que la salud pública es un bien público, como se lo designa en economía: es un bien del cual cada uno se beneficia, aun los que no han contribuido a su producción. Se puede comprar un kilo de pan, pero no un kilo de “salud general de la población”, o de “nivel educativo del país” o de “justicia” o de “defensa nacional”. Estos bienes no los produce el mercado o, en algunos casos, los sub-produce en relación a lo que es socialmente óptimo. Esto nos llama la atención sobre el papel del sector público en la producción de estos bienes públicos (permítasenos la repetición de palabras). Sin estos bienes, los costes humanos y económicos debidos al coronavirus serán mayores. Esto nos lleva a enfatizar la necesidad de políticas de largo plazo, porque los buenos sistemas productores de bienes públicos no se crean en dos días.

 


CARLOS LEGNA VERNA

Es Profesor Emérito de la Universidad de La Laguna, España, Doctor en Economía por la universidad Pierre Mendès France de Grenoble, Francia y Licenciado en Economía por la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Fue experto de la cooperación para el desarrollo de Naciones Unidas. Trabajó como funcionario del ECOSOC (Consejo Económico y Social de NNUU) en América Latina y África. Trabajó como investigador en la sede de NNUU en Ginebra y fue profesor del ILPES (Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social de la CEPAL).

Ha publicado artículos y libros sobre como mejorar las decisiones estratégicas, la utilización de la dinámica de sistemas para definir políticas económicas y sociales, la gestión estratégica y el desarrollo socio-económico.

Email: clegna@ull.edu.es

 

Foto de portada: Designed by Freepik

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