Revolucionando la educación para un mundo mejor, ¿Cómo es crecer en libertad? – Noticias AMAGI
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Revolucionando la educación para un mundo mejor, ¿Cómo es crecer en libertad?

Ubicada sobre la Ruta Provincial N°5, dentro de la localidad de Monte Vera, a unos 15 Km. del centro de la ciudad de Santa Fe, Argentina, se encuentra la escuela “La Cecilia”. Estuvimos conversando con su fundador y director, Ginés del Castillo, quien nos lleva a replantearnos el rol de las escuelas y cómo es crecer en libertad.

 

 

¿Cómo surgió la escuela?

 

La filosofía de Jiddu Krishnamurti y su modelo de escuela influyó mucho en la concepción de la escuela. “Cuando nace nuestro hijo menor en el año 1987, nosotros constituíamos un grupo de amigos que leíamos a Krishnamurti.” Comenta Ginés, “En ese circulo se empieza a hablar de la calidad de vida y de la educación. Es así como nos propusimos hacer nuestra propia escuela.” El sueño inició en el año 1989, mientras recorrían la ruta vieron un campo a la venta y decidieron comprarlo pensando en la futura escuela. Sin dinero y en medio de la crisis comenzaron la escuela en un gallinero refaccionado con 2 alumnos, su hijo y el hijo de una amiga.

 

“Pensábamos en CAMBIAR EL MUNDO A TRAVÉS DE LA EDUCACIÓN”. Dice Ginés, “Hace poco, reflexionando sobre nuestra historia, me di cuenta que hay otro motivo más profundo que nos llevó a crear la escuela. Creo que muchas veces cuando tenemos hijos, en ellos queremos rehacer nuestras vidas, nuestra niñez. Y vi que había una pregunta que me hacía ¿Cómo sería crecer en libertad? ¿Cómo hubiera sido mi vida si mi familia hubiera validado mis percepciones? ¿Cómo hubiera sido crecer sin que intenten condicionarme? Yo no tuve problemas en la escuela, me iba muy bien, pero siempre notaba que era un cuadro torcido en la sociedad, y que la sociedad intentaba acomodarme. Muchas veces si no logran enderezarte uno se pone rebelde y se pierde energía y tiempo. Entonces yo me preguntaba cómo sería crecer en libertad, creo que esta es la profunda razón por la que hicimos la escuela.”

 

La escuela está autorizada por el Ministerio de Educación y Cultura de la Provincia de Santa Fe, y si bien han tenido trabas y complicaciones en el camino hoy son la “rareza” del ministerio. Incluso, reconocen algunos logros dentro de las cosas que al sistema educativo le preocupan como la no repitencia, la retención escolar (que no haya abandono, ya que en el país hay un 50% de abandono del secundario) y la integración, ya que La Cecilia se caracteriza por ser una escuela inclusiva donde asisten chicos y chicas que no encuentran solución en el sistema educativo tradicional; Por ejemplo, alumnos con dislexia, déficit de atención y Asperger, que en muchas escuelas secundarias terminan fracasando, logran integrarse perfectamente. Asimismo, es una escuela pacífica, sin violencia.

 

Por otro lado, han tejido redes con todo el movimiento alternativo. Formado la red litoral, la red del este y próximamente estarán armando una red nacional a partir de las regionales. Asimismo, trabajan muchísimo en extensión con otras escuelas alternativas y con la línea de gestión social. Incluso, a nivel Latinoamérica también trabajan con escuelas de otros países.

 

 

¿De dónde viene el nombre de la escuela?

 

“Se llama La Cecilia porque es el nombre de mi esposa”, Comenta Ginés “Cuando vinimos a vivir aquí llamábamos así al lugar, y cuando hicimos la escuela el nombre lo tomamos de un libro de Krishnamurti que dice “Sólo de esta forma puede surgir una nueva cultura” Entonces el nombre de la escuela era “Escuela de la Nueva Cultura”, y los amigos nos dicen que el lugar ya se llama La Cecilia. Entonces quedó “Escuela de la Nueva Cultura La Cecilia

 

“Nos negamos a replicar La Cecilia en otros lugares, sí apoyamos el surgimiento de nuevas escuelas, pero cada una con su idiosincrasia.” Continúa Ginés, “Porque nosotros creemos que la nueva política es poner el poder en manos de la gente, de los actores directos del proyecto. Entonces, no pensamos escuelas desde afuera, sino desde la comunidad. La comunidad decide el proyecto educativo, entonces cada lugar decide lo suyo. Y cuando nosotros apoyamos a otras escuelas, apoyamos el proyecto educativo de ellos no el nuestro.”

 

 

¿Cómo es hoy la escuela?

 

Al principio iniciaron con 2 hectáreas, hoy cuentan con 4 hectáreas de mucha naturaleza. Fueron construyendo de a poco, en los veranos. Con sus propias manos y con ayuda de las familias. Y si bien han pasado por muchas carencias económicas, hoy tienen la infraestructura necesaria, por eso ahora están profundizando en el proyecto educativo, ya que la Libertad no tiene límites. Ginés comenta que a veces uno cree que dio bastante libertad, pero en realidad no se termina. Siempre van apareciendo emergentes para trabajar. En este sentido no han tomado una pedagogía única. De manera que fueron creando en la práctica todo lo que han leído y estudiado. Desde la Escuela Nueva, Montessori y Waldorf, entre otros. Hoy se basan en la construcción de la teoría en la práctica. Califican a su pedagogía como “Educación Transformativa” ya que está destinada a posibilitar la transformación personal y social. Cada ser humano contiene, en su esencia, algo que ignora; la existencia misma constituye la manifestación de esa ignorancia. Sin embargo, la vida misma es la (única) posibilidad de salir de este problema; la educación debería ser un elemento que contribuya al entendimiento, a la comprensión existencial. Esto no es algo que uno pueda hacer por otro, no es algo que uno pueda decirle, uno no puede transformar al otro, sólo puede ofrecerle las condiciones para que lo pueda hacer. Una educación transformativa es una educación que establece las condiciones para que la transformación individual y social sean posibles. Políticamente no aspiran al poder, sino a construir poder desde abajo y en devolverle a la gente el poder de decidir sobre la forma en que quiere vivir.

 

La escuela tiene desde el nivel inicial, los tres años y a veces menos, hasta terminar la secundaria. En total hay 120 alumnos en toda esta franja. Los grupos son reducidos ya que trabajan con 10 a 15 alumnos por grupo. Estos grupos se organizan teniendo en cuenta el año de cursado pero también los vínculos, conformando lo que llaman agrupamientos socio-afectivos. En estos grupos, suele haber alumnos que cursan diferentes grados o años, al estilo de salas pluri-grado. Esta forma de agrupamiento favorece el desarrollo de los alumnos que pueden progresar a su propio ritmo, sin comparaciones, en un entorno no competitivo y colaborativo. Junto con este sistema, la escuela implementa un sistema de “aulas abiertas” que permite que los alumnos tomen clases en otros grupos, previo acuerdo con los maestros. Esto favorece el trabajo con el interés de los alumnos y permite acompañar a los que avanzan más despacio y no detener a los que van más rápido. Además, al trabajar un tema se hace de diferentes maneras, según las posibilidades de cada uno. No se los obliga a nada y siempre se les están ofreciendo cosas y atendiendo a lo que ellos piden.

 

Las diferencias son sustanciales en la secundaria, donde el ministerio les exige tener todas las asignaturas, y también tienen otras como Autoconocimiento. Pero ninguna de las materias son obligatorias. Hoy hacen un ofrecimiento por grupos socio-afectivos. Durante la jornada se presentan distintas actividades y ellos pueden dirigirse hacia donde quieran. El que es ordenado y estructurado puede seguir su grilla horaria pasando por todas las asignaturas. Sino, puede ir solamente a las que le interesan o a ninguna. Pueden quedarse en el campus, en el parque. En estos casos, buscan que un educador se acerque y se integre a estos grupos posibilitando conversaciones enriquecedoras. Y los jóvenes aceptan de buen grado y hasta llaman a los educadores. Es decir que, en la secundaria hay ofrecimientos múltiples con libertad de elección, incluso una elección puede ser nada. Y así lo explican cuando asiste una familia nueva. Todo es optativo, menos la asamblea semanal. Esto es realmente revolucionario. Los alumnos tienen una nota mínima de seis para que puedan seguir avanzando escolarmente. ¿Cómo se explica esto?. Ginés menciona que las escuelas tienen un objetivo a lograr y el “objetivo de la escuela “La Cecilia” es el desarrollo integral de cada uno; entonces al pensar en términos de desarrollo no tenemos un a dónde llegar, porque cada uno va a llegar a distintos lugares por sus capacidades y también por sus intereses. Por ejemplo, un músico no va a llegar al mismo lugar que un ingeniero. Entonces, a veces la escuela al pretender que todos lleguen al mismo lugar, establece una currícula uniforme para todos, que puede ser igualitaria pero no equitativa.”

 

La Escuela considera que la educación ha de permitir que cada uno descubra sus intereses, comprenda sus capacidades y trabaje con la ayuda de los educadores para desarrollarlas y darles un sentido individual y social. Esto significa que no se puede pensar en una educación uniforme, idéntica para todos, en lo concerniente a contenidos y resultados. La igualdad es brindar a cada cual lo que necesita y no dar a todos lo mismo. Esta es una de las razones de la deserción y del fracaso escolar que hoy existe en el sistema educativo. Se cree que la igualdad es darle a todos lo mismo, y esto lleva al fracaso no sólo escolar, sino también al fracaso existencial. Porque muchas veces grandes dotes se pierden en el camino, ya que no se descubren o se subordinan a otros intereses como el querer buscar una salida laboral, que tampoco hoy existe por los carriles habituales. Hoy no hay una docena de carreras que te aseguren el futuro, e incluso están surgiendo carreras nuevas. Entonces, continua Ginés “nuestro propósito es contribuir a que cada uno se conozca a sí mismo, descubra sus intereses y capacidades, los desarrolle, para luego ver cómo hacer de eso un medio de vida con sentido social”.

 

En la escuela no hay examen, no hay repitencia, no hay obligación de asistir a nada. Entonces, el desafío es ser muy interesante para que los alumnos busquen a los educadores y les pidan clases. La asistencia sí es obligatoria, esto es lo único que se conserva de la educación tradicional. Hoy hay una gran necesidad de los chicos y chicas de conversar sobre sus problemas; En la escuela ellos encuentran este espacio, pueden juntarse en un lugar para tener conversaciones profundas y con sentido; Incluso algunos piden más horas de Autoconocimiento.

 

Con respecto a los conocimientos, se calcula que dentro de veinte años el conocimiento de la humanidad se va a duplicar por cada día. Entonces, ya no tiene mucho sentido acumular información. “La función de la educación es hacernos aptos para vivir en el lugar y tiempo en donde estamos viviendo”, Dice Ginés. “Todo el tiempo debemos rever los ofrecimientos que hacemos de actividades, a la luz de las nuevas tecnologías. Estamos en un mundo que nos exige a pensar de otra manera.”

 

Los resultados de la escuela son muy buenos, aún en los términos que el sistema educativo tradicional lo propone. Por ejemplo, cuando un alumno se egresa de la escuela puede ingresar a estudiar en cualquier universidad y transitarla con éxito. Muchos alumnos que ya saben lo que van a estudiar piden más horas relacionadas con ese tema. Entonces, cuando descubren su vocación, ven los temas con entusiasmo. Ginés cuenta que Emiliano Billoud es un ejemplo de esto; Emiliano es un reconocido violinista y cuando asistía a la escuela, pedía la llave de la sala de música y con su partitura se ponía a practicar todas las mañanas. Emiliano mismo transmite siempre que la escuela lo cambió, que él era un buen músico pero que no tenía herramientas, y que las actividades de Autoconocimiento lo ayudaron a encontrar su vocación.

 

 

¿Cómo es la escuela para las familias de los alumnos?

 

Ginés señala que al inicio mucha gente estaba preocupada y pensaba que los chicos no iban a aprender o que no se iban a saber manejar porque estaban en una “burbuja”. En la actualidad, cuando concurren a la escuela ya han preguntado y averiguado, entonces llegan de pequeños porque les encanta la oferta vivencial y filosófica, la educación en libertad, el respeto al desarrollo de sus hijos y que crezcan sin interferencias. A la secundaria a veces van los padres con los hijos, y otras veces van por pedido explícito de los hijos. También llegan los “fracasos” escolares, que han pasado la primaria con dislexia o déficit atencional, y en la secundaria difícilmente les vaya bien, entonces los mismos psicopedagogos y profesionales recomiendan La Cecilia. Es así como hoy los recomiendan los profesionales, porque realmente tienen una evolución fantástica. Por ejemplo, el profesor de educación física es un ex alumno. Cuando llegó como alumno a la escuela fue porque le iba mal y el padre al llevarlo dijo que “lo único que su hijo quería era correr atrás de una pelota”. Y efectivamente, cuando egresó de La Cecilia se fue a estudiar el profesorado de educación física, se recibió y ahora trabaja de profesor en la escuela “corriendo atrás de una pelota”.

 

Hoy los padres confían en la escuela, pero durante muchos años había temor y se habló mucho sobre esto. Hoy los padres se apropian de la escuela, una muestra de esto es que todos los mediodías un grupo de padres preparan la comida del almuerzo con los alumnos. Otros hacen huerta y han propuesto reuniones. Las familias se sorprenden de poder entrar a la escuela y participar. Incluso hay una mamá que va desde Paraná, a 50 km, y se queda en la escuela, se lleva los libros para estudiar y espera mientras sus hijas están con las actividades. Ginés dice que los alumnos se demuestran felices y se encuentran en un ambiente sin bullying, y que muchos de ellos acuden allí luego de hacer sido víctima de esto. El objetivo es que ellos desarrollen el carácter y tengan herramientas. No es para lograr mayor rendimiento académico, sino estructura de carácter, para que logren tener la vida que ellos valoran y desean.

 

 

¿Hacia dónde va la educación?

 

La educación no está cambiando al ritmo que cambia la sociedad, por eso es lógico que haya a nivel masivo una educación más conservadora; Además, tampoco se puede dar el cambio a los brincos de los cambios sociales. En los próximos tiempos van a convivir muchas formas de vivir y de educar, la diversidad ha llegado para quedarse. Es así como van a existir más ofertas en la sociedad, pero no siempre para las clases más postergadas. Por eso, el fin de las escuelas va a requerir también mejorar la situación social de muchos. Ginés expresa que no está bien que la educación sea obligatoria; pero si la educación hoy no fuera obligatoria perjudicaríamos más a los sectores más carenciados que a los más pudientes. Así que hoy esto es un beneficio. Hoy la educación pública se está ocupando de muchos problemas sociales, hay muchos educadores que están haciendo alguna diferencia. En otros casos, hay autoridades que también quieren hacer innovaciones, pero están sometidos a las presiones de las familias que dicen que quieren una educación mejor o diferente, aunque piensan en la educación que tuvieron ellos de jóvenes; en vez de mirar para adelante miran para atrás y esto nos ha llevado a entender que tenemos que trabajar mucho hacia fuera para contribuir a un cambio en la subjetividad de la gente. La sociedad debe ver a la educación de otra manera, como desarrollo humano, como desarrollo integral, dejar de temer por ganarse la vida. Se debe valorar la felicidad, que cuando se la tiene parece que no es nada, pero que cuando se la pierde es todo.

 

 

Para más información sobre la Escuela La Cecilia: www.lacecilia.org.ar

 

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