Se presentó el Índice de Triple Impacto en Argentina – Noticias AMAGI
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Se presentó el Índice de Triple Impacto en Argentina

 

Porque mejores empresas, mejoran el país.

 

 

El pasado 4 de Julio se presentó el Índice de Triple Impacto, una iniciativa del Consejo Empresario de Sistema B y las principales cámaras y organizaciones empresarias que invitan a las empresas argentinas a construir en conjunto el primer diagnóstico del impacto socio ambiental del sector privado en el país. 

 

 

El Índice de Triple Impacto es una invitación a las empresas argentinas a poner en común sus mediciones de impacto económico, social y ambiental para obtener un diagnóstico que permita tomar dimensión del rol clave del sector en la construcción de valor social y ambiental y, al mismo tiempo, encontrar oportunidades de mejora. Se trata de una iniciativa del Consejo Empresario de Sistema B, integrado por representantes de diferentes empresas nacionales y multinacionales, en conjunto con las principales cámaras y organizaciones aliadas. Daniel Nofal, Cofundador de Iplan y Miembro del Consejo Empresario de Sistema B comenta: “Quejarse no es suficiente, como empresarios tenemos un lugar de poder, y debemos usarlo para crear un mundo mejor. Sistema B busca que el éxito de las organizaciones no sea sólo económico, sino que afecte positivamente a la sociedad y al ambiente, siendo un beneficio para toda la sociedad.”

 

El mundo es cada vez más consciente de la necesidad de redefinir el sentido de éxito en la economía, para que los negocios, además de generar rentabilidad, impacten positivamente en las personas y el planeta. En 2017 se convocó a un Consejo Empresario para que esta Nueva Economía que se está formando se vuelva Mainstream. Usando las herramientas de Sistema B para medirse colectivamente las organizaciones comienzan a tener conversaciones diferentes, donde se alinea el éxito de la organización cpn el éxito del país y del mundo, generando así un sentido de propósito.

 

 

¿Qué está pasando en el mundo?

 

Estamos enfrentando nuevos tiempos, hay un cambio en las reglas del juego nos guste o no nos guste. Esto es parte de la realidad, y cuando lo llevamos al ámbito empresarial tenemos que salir de una lógica en donde nosotros creíamos que estábamos haciendo bien las cosas cuando teníamos productos bien trazados y cuando estábamos trabajando sobre estados financieros. Ahora se nos exige cuando menos una adecuada gobernanza y un propósito.” Expone Gonzalo Muñoz, Co Fundador de Sistema B y Miembro del Directorio de B Lab.

 

Hoy los jóvenes que están ingresando al mundo laboral demandan trabajos con sentido de propósito, no se conforman con un buen salario o un buen bono. Esto actualmente lleva a grandes líderes empresarios de todo el mundo a cuestionarse qué están haciendo y cómo atraer a los talentos a sus organizaciones. Deben cambiar el discurso, tienen que ser honestos, transparentes y demostrar que lo que dicen es real. “Debemos demostrar cómo hacemos las cosas, cómo nos comprometemos no sólo con lo que les hace sentido a los jóvenes, sino cómo respondemos a los grandes problemas del mundo.” Expresa Gonzalo Muñoz, “Si quieres enfrentar la siguiente revolución industrial debes conectarte con las nuevas generaciones y con lo que nos piden.”

 

Además del cambio en las aspiraciones de los jóvenes, también se debe considerar el estado ambiental y social del mundo. El derretimiento de los glaciares, la contaminación atmosférica, la pérdida de la biodiversidad, las islas de plástico que siguen creciendo, los problemas de malnutrición y desnutrición, la pobreza y la desigualdad exigen que todos nos comprometamos con estos temas. En relación a estas problemáticas Gonzalo Muñoz comenta que el empresario ha sido muy apático, ve las problemáticas y asume que son de otro, que es otro el que tiene que hacerlo. Es tiempo de hacerse responsable y operar en un entorno integrado y sistémico. El sector empresarial se ha enfocado mucho en qué hace y cómo lo hace, son muy buenos en eso y buscan la excelencia. Sin embargo, se les ha pasado el propósito, por qué lo hacen. Al combinar qué se hace, cómo se hace y por qué se hace se logra la confianza, justamente lo que el sector empresarial ha perdido. Para recuperar esta confianza, dice Muñoz, se debe incorporar el propósito. ¿Y cómo se hace?, un buen punto de partida es reconocer que no sabemos y que necesitamos herramientas.

 

Estamos transitando una nueva forma de operar en el sector empresarial, esto requiere aprender a gestionar las empresas con triple impacto, es decir que seguimos operando con objetivos financieros de máxima rentabilidad y además tenemos que incorporar el desempeño ambiental y social, tenemos que aprender a medirlo. Grandes empresas están comenzando a medir el triple impacto para demostrar confianza a los consumidores y a sus accionistas. El mundo exige a los empresarios dar un paso adelante y tomar una responsabilidad que se ha esquivado. Aquellas empresas que no gestionen sus propósitos corren el riesgo de quedar desconectados.

 

  

¿Por qué medir el impacto integrado al negocio?

 

“Tenemos que pasar de ser visibles a relevantes, lograr un cambio real. Para cambiar la economía no alcanzan las Empresas B. Entonces creamos el consejo empresario donde decidimos dejar de ver el partido desde afuera, sino comenzar a ser jugadores. Entonces, qué pasa si la evaluación la utilizamos como una herramienta de gestión, si tuviéramos una medición colectiva podríamos medir una industria, aportar información. Necesitamos representatividad para que sea un índice.” Menciona Francisco Murray, Director Ejecutivo de Sistema B Argentina. La evaluación de impacto B le da a la empresa una mirada integral, desde la gobernanza, con sus trabajadores, con el ambiente, con la comunidad y sus clientes. Es una herramienta súper poderosa, en el mundo hay alrededor de 2500 empresas certificadas, pero la usaron mas de 40000 y en Argentina alrededor de 600, porque se dieron cuenta que es una herramienta de gestión. La evaluación tiene una mirada apreciativa de la empresa que no la mira desde los problemas sino desde las oportunidades, con métricas sociales y ambientales. Las preguntas muestran alternativas para mejorar y generan conversaciones, siendo un aspiracional que lleva a la innovación.

 

Cómo saber a dónde vamos si no sabemos dónde estamos, ésta ha sido para nosotros la clave de la medición. Al medirse se puede conocer el punto de partida y te obliga a la mejora. Entonces esos datos llevan a la transformación interna. La medición permite la comparación, al ver como esta el de al lado, cómo está la sociedad.” Comenta Pedro Arnt, CFO de Mercado Libre. Es por eso que la sustentabilidad debe encararse desde el centro de la organización, esto es un gran desafío ya que presenta nuevas tensiones y cuestionamientos, pero al mismo tiempo una oportunidad para generar nuevas conversaciones.

 

Varias Empresas, como Natura, Vanesa Duran Joyas, Megatlon y Mercado Libre, hablaron sobre la importancia de medir el impacto desde el centro del negocio.

 

Metodología

 

Para medir se utilizará la Evaluación de Impacto B (EIB), una evaluación de reconocimiento mundial creada por B Lab (ONG creadora de la certificación B Corp), que permite a las empresas evaluar su sustentabilidad de forma integral y con el mismo rigor con el que miden sus indicadores financieros.

  • Más de 40.000 empresas en 130 industrias de 67 países ya la utilizan.
  • Alineada a los más altos estándares globales de gestión socio-ambiental (GRI, IRIS, ISO14.000, ISO26.000, Fair Trade, FSC, Leed, ODS).
  • Online, gratuita, simple, se adapta según tamaño y rubro.
  • 100% confidencial.

 

La EIB está organizada en cinco  áreas orientadas hacia distintos grupos de interés:

 

GOBERNANZA:

Estándares relacionados con la misión de la empresa, participación de los accionistas, estructura y control del Directorio, y transparencia.

 

TRABAJADORES:

Cómo trata la empresas a sus trabajadores, incluyendo políticas de remuneración y beneficios, capacitación, ambiente laboral y participación accionaria.

 

COMUNIDAD:

Impacto en la cadena de valor y comunidad, incluyendo proveedores, distribuidores, economía y comunidad local, así como políticas relacionadas con diversidad, creación de empleo, participación cívica y donaciones caritativas.

 

AMBIENTE:

Estándares relacionados con el impacto ambiental directo e indirecto de la empresa.

 

CLIENTES:

Impacto del modelo de negocio en clientes y en poblaciones vulnerables.

 

 

El Índice de Triple Impacto podrá funcionar como una herramienta práctica y confiable para medir y monitorear la evolución en el tiempo del impacto socio-ambiental del sector privado argentino. La participación de las empresas líderes del país ayudará a generar conclusiones más representativas y, en consecuencia, trazar los planes de mejora que el sector y país necesitan. Muchas empresas y organizaciones, como Endeavor, AmCham, Natura, Danone, Mercado Libre, Megatlon, Revista Apertura y Limpiolux, ya se han comprometido a transitar el camino hacia un modelo de desarrollo capaz de crear triple valor y construir, entre todos, un país más equitativo y sustentable.

 

 

El índice, que se presentará a principios del año que viene, se armará con las mediciones de todas las firmas que participan. De ahí que se necesite representatividad. ¿Cómo se puede participar? La herramienta es gratuita, está online y es confidencial.

 

Más información en www.indicetripleimpacto.org
 

Equipo de Sistema B Argentina junto a Gonzalo Muñoz

 

 

 

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