Una Estrella en el Mar – Noticias AMAGI
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Una Estrella en el Mar

“Erase una vez un escritor que vivía en una playa tranquila, junto a una colonia de pescadores. Todas las mañanas, temprano, paseaba por la costanera para inspirarse y de tarde se quedaba en casa escribiendo.

Un día, caminando por la orilla en la playa, vio una figura que parecía danzar. Al aproximarse, observó a un joven agarrando estrellas de mar en la arena y, una a una, arrojarlas de vuelta al océano.

¿Por qué estás haciendo esto? -preguntó el escritor.

¿No lo ves? -dijo el joven-. La marea está baja y el sol está brillando. Si las dejo en la arena, se secaran al sol y morirán.

-Muchacho, existen miles de kilómetros de playa en este mundo y cientos de miles de estrellas de mar desparramadas a lo largo de ellos. ¿Qué diferencia hace? Tú devuelves algunas al mar, pero la mayoría morirá de cualquier forma.

El joven tomó una estrella más de la arena y la arrojó de vuelta al océano. Miró al escritor y dijo:

-Para esa, yo hice la diferencia.

Aquella noche el escritor no logro dormir; tampoco pudo escribir.

Por la mañana fue a la playa, aguardó al joven y junto con él comenzó a devolver estrellas al mar.”

 

Muchas veces nos quejamos por cómo están las cosas, porque la sociedad… el gobierno… mi sueldo… el lugar en donde trabajo… todo me pasa a mí y la culpa, por supuesto, la tienen los demás. Yo soy así, no puedo cambiar, soy así por los padres que tuve, por mis abuelos, por cómo me criaron. Si el otro no hubiera dicho lo que dijo, si el otro no hubiera hecho lo que hizo, yo tal vez sería diferente…

 

Y así hablamos de nuestras vidas como si nosotros no fuéramos responsables de ella, como si nos viniera dada y en donde parece ser que no somos lo suficientemente libres para elegir por nosotros mismos. Y sí, a veces, es más fácil culpar y engañarme que hacerme cargo de mis decisiones y de mi vida. Puede ser duro ver que todo lo que sucede es porque yo siempre estoy eligiendo. Y que aún cuando no lo hago, también elijo no elegir.

 

Cada uno de nosotros somos responsables por nuestras vidas y la calidad de las elecciones que hagamos va a depender del compromiso que tengamos con nosotros mismos; nuestras acciones van a depender del compromiso que tengamos con nosotros; mi actitud frente a los demás, también va a depender del compromiso que tengamos con nosotros.

 

Cuando tomo mi vida en mis manos, y utilizo mi libertad para elegir libremente lo que quiero, con responsabilidad y compromiso, haciéndome cargo de los resultados, podré aceptarme y crecer.

 

Finalmente, cuando tomo conciencia que mis elecciones influyen en mi entorno; cuando tomo conciencia que mi acción o mi inacción, repercute en el otro; cuando tomo conciencia que yo soy lo que hago y que todo mi ser trasciende a mi familia, mi pareja, mis hijos, mis amigos, mi trabajo y la sociedad. Cuando tome conciencia de ésto, entonces podré comprender que soy yo quien puede hacer la diferencia, como cada estrella de mar que es salvada, también puedo trabajar para un mundo mejor, no sólo para mí, sino también para aquellos que no tienen voz, como los más chicos, los pobres y las futuras generaciones. Cuando dejo de ser indiferente a lo que pasa a mi alrededor y me hago cargo de que cada mínima acción tiene una consecuencia negativa o positiva en mi entorno pensaré antes de actuar y mi responsabilidad y compromiso será mayor. Ya no se puede mirar a otro lado cuando sé, por ejemplo, que el consumo desmedido impacta negativamente en el ambiente, cuando genero residuos innecesarios, cuando compro ropa en alguna marca que no es del todo transparente y puede tener trabajo esclavo, cuando derrocho los recursos aún sabiendo que hay miles de personas que no tienen acceso a cubrir sus necesidades básicas. Ya no puedo ser indiferente y mirar para otro lado buscando culpables.

 

Por eso, llegando a este punto te pregunto ¿Te animas a hacer la diferencia y a trabajar para tener un mundo mejor?

 


Foto de Portada «Designed by snowing / Freepik»

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